Los Vencedores: Una perspectiva inédita de la guerra de Malvinas.
El tercer largometraje del realizador argentino Pablo Aparo busca retratar a la población isleña de Malvinas y propone acercarnos a su modo de vida y a su pensamiento sobre la cuestión Malvinas. Establece así, un puente con la otra parte de la historia, la que desconocemos, es decir, con la perspectiva de los llamados vencedores - tal como reza el título - de la guerra de 1982, y de manera inesperada consigue arribar a un posible encuentro humano entre “enemigos”, a pesar de las diferencias de posición, acaso irreconciliables.
Los
vencedores (2026)
comienza con la experiencia inmersiva Pisar Malvinas en el espacio
Memoria y Derechos humanos de la Ex-Esma, que dejar ver la distancia geográfica
desde Malvinas a Ushuaia y Londres, dando cuenta de su lejanía respecto del
Reino Unido. En la llegada del vuelo a las islas, el comandante de vuelo
recuerda la prohibición de filmar o fotografiar en ciertos lugares y de portar
insignias que refieran “Malvinas”, pues podrían resultar ofensivas para sus
habitantes. Un cartel público advierte, que hasta que no depongamos nuestro
reclamo de soberanía, no somos muy bienvenidos, como argentinos, en las islas
en tanto turistas.
El
documental presenta distintos testimonios de isleños, pero se detiene
principalmente en el de Matthew, un hombre con ascendencia escocesa e incluso
argentina por parte de su bisabuelo, que vive en soledad en la zona rural. Se
dice de él que experimenta un profundo desagrado por los argentinos. Pero Aparo,
a pesar del miedo que impone este hombre rudo, aficionado a la vida silvestre
lejos de las ciudades, a la caza y las armas (tiene cuadros de John Wayne), no
se deja intimidar. Durante su estadía con él, detrás de la coraza de hombre isleño
duro, curtido por la inhumanidad del propio clima y la vida rural, Aparo nos
permite descubrir su costado sensible: su malestar al extrañar a su novia
chilena, su sueño de tener hijos, el dolor de perder a su entrañable perra
Luna.
Lo
que decanta del testimonio de los isleños es que valoran la vida simple y
tranquila que les proporcionan las islas, así como la belleza de sus paisajes.
También se palpan las heridas aún abiertas de haber sido tomado como
prisioneros por las tropas argentinas durante la guerra. Hoy en día tras la
invasión de Malvinas por el gobierno militar, nos perciben como una potencial
amenaza por nuestro reclamo vigente de soberanía y por ello, ven como
perfectamente natural la presencia militar británica en las islas, que los hace
sentir seguros.
Aparo se abre a escuchar a los isleños quienes, como un espejo, terminan devolviendo ciertas verdades acaso incómodas para nosotros.
Algunos
testimonios pueden dar cuenta del maltrato que los jóvenes conscriptos sufrían
por parte de sus superiores, de su miedo e inexperiencia y también diferenciar
la decisión política de la Junta militar durante la dictadura de invadir
Malvinas, respecto del pueblo argentino. También pueden pesquisar el valor
estratégico en términos geopolíticos que tienen dichas islas. El testimonio de
Matthew alega sentir que a los argentinos no les importamos como isleños y
refiere también la visibilidad que cobraron tras la guerra.
Pero
en todos los casos, se sienten ciudadanos de un territorio: Las Falklands, al
que defienden, y adscriben a la nacionalidad británica en tanto legítimos
vencedores de la guerra de 1982. Poca lectura pueden hacer de que han
construido sus vidas sobre un territorio ilegítimamente ocupado en 1833 en el
marco del expansionismo imperialista del Reino Unido. La tan mentada
autodeterminación que enarbolan encuentra la paradoja de enorgullecerse de ser
británicos, sin atisbo de un sentimiento de independencia soberana, más aún en
el contexto de extractivismo actual.
El documental abre la pregunta sobre qué transmisión se hace de Malvinas a uno y otro lado e invita a pensar en el uso político que se hace de esta causa y de la guerra a uno y otro lado. Rehenes de las decisiones políticas de los gobiernos, a uno y otro lado, nada nos exime de la dimensión ética en juego cuando se apoya una guerra o cuando se elige vivir románticamente en la belleza de un territorio, borrando la dimensión política imperialista que está en juego.
En
este contexto, resulta particularmente conmovedor el momento en que en el
cementerio se remueve la placa del soldado desconocido, para poner aquella que
le da un nombre. Que Aparo filme eso, no se reduce a un mero homenaje, sino que
se trata de un gesto ético, que recupera la memoria, la verdad y la justicia,
en el contexto en que la guerra de Malvinas fue el último estertor de crueldad
de la dictadura más sangrienta de nuestro país. Una guerra nunca es un juego
entre buenos y malos, en la guerra; todos pierden, aunque se diga que haya
vencedores y vencidos. He ahí la libra de carne sacrificada, dando cuenta de
ello.
En tiempos actuales en que la causa Malvinas vuelve estar en el tapete en el degastado gobierno de Milei, conviene no dejarse llevar por emociones nacionalistas, como antaño; y no ser rehenes inocentes de movimientos geopolíticos globales. En definitiva, en el medio de las alianzas estratégicas y económicas de las potencias que se disputan Malvinas, estamos nosotros los ciudadanos argentinos y los isleños, que acaso podamos encontrarnos como humanos, no sin pensar en nuestras respectivas contradicciones.
El
documental Los vencedores de Pablo Aparo tiene la virtud de ofrecer una
perspectiva inédita sobre Malvinas al presentar la mirada de los isleños, que
puede ser incómoda, pero reveladora de aquello que desconocemos de nosotros
mismos, si se está dispuesto a escuchar. La cuestión Malvinas adquiere, entonces,
la espesura de una complejidad que invita a repensarla sin maniqueísmos, sin moralismos,
ni sentimentalismos; sino más bien como un triste y doloroso efecto de la
desmesura del poder económico, donde tanto argentinos como isleños, en nuestra
histórica enemistad, no somos sino seres humanos atravesados por el dolor de
una herida que no termina de cicatrizar.
Ficha
técnica: Dirección y guion Pablo Aparo. Producida por Mayra Bottero, Giorgina
Mesiano y Pablo Aparo. Montaje: Florencia Gómez García, Pablo Aparo y Federico
Rotstein. Grabada en Islas Malvinas y Ciudad de Buenos Aires. Género:
Documental. Idiomas inglés y castellano. Año de producción: 2026. 97 min.
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