Tras su paso por el último Festival de Cine de Berlín, donde fue muy bien recibida, llega a las salas Corazones Jóvenes (Young Hearts, 2024); opera prima del realizador belga Anthony Schatteman.
Se trata de un coming of age, tratado con las claves del drama, que narra el romance juvenil entre dos varones de 14 años que son compañeros de la misma división y que apunta a llegar a un público familiar. Se trata de Elias (Lou Goossens) y de Alex (Marius De Saeger), el "nuevo"; que se ha mudado desde Bruselas, enfrente del primero, tras el traslado del trabajo de su padre.
Las miradas que Elias le dirige a Alex, en el recreo o mientras comparten la tarde conversando y comiendo cerezas, marcan el flechazo entre ambos. Se trata para Elias, que hasta el momento tenía como noviecita de infancia a Valerie, del nacimiento del amor y de la irrupción del deseo homexual hacia Alex, que se consuma con el primer beso que Alex le da tras refugiarse de la tormenta. En este punto es donde se desata el conflicto para Elias; pues a diferencia de Alex, que ya ha tenido un romance homosexual, se trata para él de su verdadero primer amor; como reza el hit pop y romántico que canta su padre abriendo la película. Y se trata también para él del primer lazo amoroso entre dos hombres que conoce en ese pequeño pueblo de provincia en el que vive, lo que tras el bullying de unos varones más grandes del colegio al verlos juntos, despierta su miedo a no ser aceptado por su familia y por sus amigos, por lo cual se retrae y reacciona con explosiones de violencia (rompe el disco de oro que obtuvo su padre por el hit mencionado, hiere verbalmente a Alex) o con fugas hacia la granja de su abuelo donde encuentra refugio.

La película muestra muy bien que crecer, esto es, descubrir y aceptar la propia identidad para separarse del modelo transmitido por los padres en la infancia, es un proceso doloroso.
Y en este camino de crecimiento que emprende Elias son claras las referencias a Llamame por tu nombre (Luca Guadagnino, 2017), a Tomboy (Celine Sciamma, 2011) y especialmente a Close (Luas Dhont, 2022) de la cual funciona como su reverso. Donde la película de Dhont pasaba de la luminosidad a la oscuridad del desenlace trágico, Schatterman mantiene la luminosidad; que se refleja en un desenlace más amable. Como en Carol (Todd Haynes,2015), aquí el director da cuenta de que los amores homosexuales no tienen por qué tener siempre un desenlace trágico. La clave y la diferencia con Close, es que aquí hay un entorno receptivo a lo diferente, lazos que sostienen el proceso de constitución de la propia identidad desde la escucha amorosa, sin invadir la privacidad, que está plasmada en la figura del abuelo de Elias. Que la relación heterosexual con Valerie era una fachada para encajar en lo que Elias suponía que esperaban de él, queda en evidencia en la escena de la fiesta de disfraces del cumpleaños de ella, donde Elias asume el atuendo del caballero; del Romeo; ante el ángel que es Julieta, que lleva Valerie.
Austera desde las formas y tierna desde el estilo narrativo, aunque algo melosa y cursi en el tramo final, la ópera prima de Schatteman, que ficcionaliza ciertas experiencias de su juventud, descansa en la muy buena interpretación de Lou Goossens. Es una película que destaca el valor de asumir el propio deseo, a pesar de habitar entornos que pueden resultar adversos.
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